The Equipment Shirt

Quién habría sospechado que algo tan simple como una camisa holgada con bolsillos frontales se convertiría en objeto de deseo de miles de mujeres.
La camisa equipment se convertiría sin planearlo en icono de una época gracias a Christian Restoin. La inspiración le vino de los filmes americanos de los años 50.
Fue en aquella época cuando la creación causó verdadero furor e invadió los guardarropas de mujeres de todo el mundo. Sin embargo, veinte años después la empresa cerró para dedicarse a otros negocios.

Pero en la moda, como en la vida, todo vuelve. Y aquella camisa con diseño aparentemente masculino pero con corte femenino, sexy y atemporal, volvió a escena. Hace apenas dos años, de la mano de Serge Azria, la firma regresó para quedarse. Con central en Los Ángeles, la nueva cabeza de la compañía recuerda para Vogue con cierto aire melancólico cómo mujeres que marcaron época como Lauren Bacall estaban tan obsesionadas con la preciada camisa, que iban directamente al taller a elegir el color de las telas, en unos años en los que la distribución estaba limitada a una sede en la capital francesa.
Azria dice con orgullo de la pieza que ésta “sienta bien por igual a una niña de 16 o a una señora de 60. Ambas pueden lucirla y se verán increíbles con ella”. Y esto señoras, en moda no es frecuente en absoluto.

(Who could have known that something as simple as a shirt with front pockets on the chest would turn into the obsession of thousands of women.The equipment shirt would turn, without anyone expecting it, into icon of an era thanks to Christian Restoin, who inspired himself in the films of the 50’s. It was then when his creation caused an unexpected demand and wardrobes all around the globe kept one of these shirts inside.
The company closed twenty years later. They stopped producing the shirts to move on to other businesses.

But in fashion, as in life, everything comes back. And that shirt with an apparent masculine aspect but with feminine cut, sexy and timeless, went back on scene. Hardly two years ago, the firm came back to stay, by the hand of Serge Azria. Now in Los Angeles, the new head of the company speaks to Vogue with melancholy while he remembers how women such as Lauren Bacall were so obsessed with this precious garment. They even visited the workshops and ateliers of the company to personally choose the colour of the future shirt. Those were times when the shirts could only be bought in Paris. Azria speaks, full of proud, of his shirt. He says it “perfectly fits either a girl of sixteen or a lady of sixty, and surely both of them will feel great wearing it”.
And ladies, in fashion, this isn’t common at all.)




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